¿Cómo se puede traducir al papel la crónica de un día perfecto? ¿Cómo puedo contar el cúmulo de sensaciones que llegamos a vivir
atravesando el Cornión? Estuvimos en el corazón de los Picos de Europa, entrando en sus Jous más escondidos, rodeados de torres esbeltas, con todo el esplendor de la caliza desplegado ante nuestros ojos. Tenemos que ver las fotos para recordar que estuvimos allí, en la absoluta soledad del macizo, en la aridez más descarnada, entre coladas de piedra blanca. Todavía estamos boquiabiert
os de admiración al atravesar la sucesión de sumideros y dolinas, picos y agujas, un valle tras otro, cresteríos recortados al cielo… la belleza en estado puro.El viernes 27 subíamos al autocar a las cuatro de la tarde y a las 6 y veinte estábamos en el Collado Les Valeres dispuestos a empezar esta extraordinaria aventura. La tarde estaba cubierta: niebla baja y a ratos orvallo. A las d
os horas entrábamos en el refugio de Vegarredonda. Éramos diecinueve expedicionarios y nos reservaron el dormitorio que hay frente al refugio principal. Cena con buen ambiente, risas, un alcohol de tropecientos grados, un coro bastante desafinado y a dormir. O a intentarlo. Con más o menos fortuna descansamos sabiendo que el día siguiente iba a ser duro.
Toda la noche orvallando. Pero confiad que despeja…
Siete de la mañana desayuno. Cargamos pilas y a las ocho menos veinte estamos ya en camino. Niebla. No se ve ni el Porro Bolo. Mejor para esta primera subida. La tierra literalmente regada con nuestro sudor. Y eso que la mañana está fría. Pero poco antes del Mosquil de Cebolleda aparece la
fachada del Requesón espléndidamente soleada. Va a abrir. Hace un viento cortante. Hemos tardado hora y cuarenta minutos. Bajamos al Jou Lluengu. Cargamos agua en Fuente Prieta. Estamos bajo las Torres de Cebolleda (2.438 m) y nos vamos acercando a La Torrezuela (2.322 m).Hay que bordearla en un amplio giro de casi 180º.
En el camino hacemos varias trepadas cortas que nos llevan al Jou de las Pozas. El espectáculo aquí es indescriptible: Por la izquierda estamos bajo las Tres Marías (2.420 m), un poco más allá la airosa Torre del Torco (2.434 m). A la derecha Los Estribos (2.300 m), La Torre de la Cabra Blanca (2.320 m), El Diente (2.301m) y la Garita Cimera (2.276 m), eternos vigilantes del caminar de los pocos aventureros que se atreven con estos caminos. Paramos un rato admirando este circo natural tan profundo y cerrado sobre sí mismo. A los veinte minutos reemprendemos la marcha. El camino está muy bien señalado co
n jitos y pintura. Subimos con calma hasta la horcada de las Pozas. Está es nuestra máxima altitud en esta zona: 2.115 metros.Ya divisamos la aguja del Corpus Cristi (2.200 m). Tenemos que cruzar la pedrera de La Llerona que baja de la Forcadona. La dura cuesta entre el Torco y la Peña Santa aparece con toda su belleza. Es el sitio más solitario que hemos visto nunca. El paso por la pedrera
no es incómodo. Estamos en el Jou del Llastral. Bajamos para volver a subir. En lo alto del collado divisamos toda Vega Huerta. Hemos tardado desde el refugio tres horas. Paramos para seguir empapándonos de esta nueva visión del Cornión, ahora más verde en los valles y más suavizada en las cumbres. Por detrás de nosotros Los Estribos, El Diente y la Garita Cimera nos vigilan. Es una tentación quedarse en este sitio a pasar el resto del día. Tras las fotos de rigor tenemos que
seguir. Es nuestro oficio: caminar y caminar.Rodeamos completamente la Aguja del Corpus. Ahora se ve más a la izquierda también la Aguja del Gato (2.332 m). Entramos en Vega Huerta. Saludamos con respeto a la Torre Santa con sus 2.596 metros. El cielo está totalmente despejado, la brisa es más bien fresca. Es un placer para la vista. Apr
eciamos la Brecha de los Cazadores y todo el recortado cresterío occidental de la Peña. Vamos hacia Vega Huerta. Al pasar delante de la Aguja Extremera (2.134 m) se dibuja a nuestros pies el inicio de la Canal de la Duernona de mal recuerdo para algunos. Y ¡cómo no! Está envuelta en niebla.A la una menos cuarto estamos junto a la fuente. Encima de nosotros las Torres de Cotalbín. En la distancia
por la brecha que nos dejan estos picos vemos a la derecha La Torre de la Llera y Piedralengua que tuvimos debajo de nosotros el día que subimos a los Traviesos. Al fondo soberbias las Torres del Llambrión y La Palanca y la Torre Jermosa, bajo el encuadre de los Puertos de Cuba. A nuestra derecha La Torre Parda (2.315 m), La Bermeja (2.400 m) y Los Moledizos (2.295 m).Han construido un pequeño refugio junto al antiguo con cuatro
literas. Es coqueto y abrigado. Las vacas juegan con los materiales de obra. Una come trapos, otra cornea las vigas, una tercera “come de los sacos de los escombros”. Hacía falta este refugio. Le echamos de menos una chimenea.Tras el breve descanso empezamos el camino del Burro. Es un sube y baja continuo y ya se nota cansancio en la
s piernas. Llegamos al Collado del Burro (2.124 m) . Son las dos y cuarto. Toca arrebato de bajada. A la Canal del Perro hasta el Collado del Frade (1.842 m) y el Collado del Cueto (1.578 m), 546 metros de bajada casi a plomo. Breve parada en la Fuentina. ¡Qué gozada de agua gélida! No podemos pasar de largo delante del Roblón de Cuesta Fría. Después de la aridez caótica de la caliza, el verdor del bosque y la sombra que proporciona es un alivio para nuestros sentidos. A las cuatro y cuarto estamos en Vega Abaño. Quedan 380 metros de desnivel hasta la meta. Por la pista y el bosque de hayas. Los dos kilómetros finales se hacen eternos. Llevamos nueve horas y cuarenta y cinco de ruta. (hay que descontar una hora y media de paradas). Por fin Soto de Sajambre: fuente para refrescarse y río para una ducha de inolvid
ables sensaciones. Cinco y cuarto de la tarde.Han sido dos días muy intensos. Tenemos en las pupilas las siluetas del Jou de las Pozas. Reviviremos estos momentos cuando pillemos, por fin, la cama. Ruta intensa, dura, pero que nos ha llenado completamente. Muchos pedimos repetirla. Gracias Peña y Jorge por programarla con noche en Vegarredonda. Nos ha permitido hacer esta ruta con mucha comodidad y abundantes paradas. Ha sido la ruta de las nueve fuentes: La Fuentona del Bricial, Vegarredonda, El Refugio viejo (casi sin agua), Fuente Prieta, la fuente del Llastral (que no encontramos), Vega Huerta, La Fuentina, La Fuentona de Vega Abaño y Soto de Sajambre. También podemos decir que hemos pasado por seis refugios. Contarlos y vereis.
Unos veintiocho kilómetros, con un desnivel de subida de 1.800 metros y de bajada de 2.053 (según el libro de Isidro Rodríguez). Cansados, pero plenamente satisfechos. En total 10 horas y media de camino descontando las paradas. El desnivel acumulado rondará los cuatro mil ciento y pico metros. Y lo mejor de todo, unos magníficos compañeros de camino.
La próxima semana tenemos una ruta muy conocida y siempre gratificante: Dejamos los Picos de Europa hasta octubre, después de haber subido a La Altiquera, a la Collada Bonita, a La Párdida, a Peña Castil, a los Traviesos y al Pico Cortés. ¡Vaya nivel que se gastan los de las Xanas! Arrancando de Tuiza subiremos al Fariñentu en ruta ya muy conocida, para volver a Tuiza después. Siempre es una buena idea repetir este pico de vista excepcional. Allí nos veremos de nuevo en la eterna cuesta del Bocarón.
FRESINES
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