miércoles, septiembre 15, 2010

DE NUEVO SUBIMOS AL TIATORDOS

11 de septiembre de 2010.

Volvimos al Tiatordos. Para muchos de nosotros (veintiuno en el autocar) era la segunda o tercera vez. Es igual. Es una montaña emblemática donde las haya. La reina de Ponga y Redes. Un monolito clavado firme en busca de aires más altos.

Salimos de Pendones con sus 790 metros de altitud a las nueve y veinte. A muy buen ritmo, siguiendo el curso del río La Faya hasta el segundo puente. Allí comenzamos la dura subida por la torrentera seca tras superar el bonito pasaje del Sen de la Vara. Íbamos camino de la estrechura de Palombar encerrada entre el Xierru Forniella y el Xerru Mateos. Casi todo el tiempo viendo claro nuestro objetivo del día, sólo distante cuatro kilómetros y medio. Las primeras fuentes secas. Agua en el Collado Los Acebos, fresca y reconfortante. Cada uno cogió su propio ritmo de subida. Hasta la Majada Tiatordos a 1.540 metros. Ya sólo quedan cuatrocientos once metros.

Tiramos un poco hacia la izquierda en busca de la marcada senda que zizaguea. Nos lleva otra hora la subida. En total tres. Estamos deseando ver el piolet que hay en la cumbre. Por fin estamos en el filo del precipicio. Quinientos metros más abajo las camperas que están por encima de Sobrefoz. Un premio para los sentidos. Estamos en la Copa del Tiatordos. Todavía algunos siguen la exploración por su cuenta. Hacia el segundo y tercer diente de este tremendo serrote.

Toda Asturias a nuestros pies. Y las montañas leonesas de los Picos de Europa. Incluso los palentinos Espigüete y Tres Provincias. Toda la cordillera cantábrica a la vista. Hasta las lejanas Ubiñas. Por el otro lado un paisaje de ensueño: Beleño, Taranes, Peña Salón, El Pierzu, El Zorro… No nos cansamos de mirar y remirar. Es imposible abarcar tanta belleza en una sola mirada. Una hora y cuarto en el pico. Y todavía se nos hace corta la estancia a los diecinueve que llegamos.

Hace tiempo leía la carta que publicó José Matarrubia en el Diario Montañés, dirigida a su hijo fallecido hacía una semana en los Picos de Europa. No me resisto a copiar varias frases: “Muchos se pregunta qué sacan en limpio los montañeros de tanto riesgo y tanto esfuerzo. A esta pregunta yo les contesto con el silencio, porque no entenderían la respuesta. …///… Los montañeros sois poetas, a vuestro modo. Poetas de lo sublime. No podéis estas a ras de tierra.”

No he encontrado palabras más hermosas para explicar lo que no tiene explicación. Algunos en la cumbre y, por una vez, nos quedamos en silencio. Es nuestro modo más profundo de sentir lo bello.

Poco a poco vamos bajando. Hay que salvar los mil ciento sesenta metros de desnivel. Algunos pequeños inconvenientes en la bajada hacen que esta se prolongue algo en el tiempo. Nos cambiamos rápidamente y a dar cuenta de unas buenas y abundantes viandas. “Productos made in Zamora…”. Ahí es ná. Muy agradable sobremesa a la vista del pantano de Tanes. Compañerismo y risas en abundancia.

La próxima semana al Maciédome que tan destacado se veía desde la cumbre de hoy. Cincuenta y dos metros más bajo. Pero igual de dominante y soberbio, rodeado de bosque y verde por todas partes.
Recordad que para poder ir al Maciedome, teneis que llamar a Liíto o a Jorge, pues Peña nos ha abandonado por las Baleares. Ahora estará tumbado al sol del Mediterraneo. El número para llamar a Lito es el 985 22 00 27 a partir de las 6 de la tarde.

FRESINES

1 comentario:

Unknown dijo...

Entre lo poco que recuerdo de mi vida de montañero están los calificativos que solía poner a las "Excelentísimas" Ubiñas y a su "Ilustrisimo" Tiatordos,y supongo que los que fuisteis el sábado comprenderéis por que lo hacía.
Jorge Garrido