Lo más lógico y fácil, hubiese sido suspender la ruta de este sábado día 9, en vista de las amenazas climatológicas q
ue toda la prensa especializada o no, nos lanzaban. Pero entonces no seríamos consecuentes con nuestra trayectoria y dejaríamos de ser LAS XANAS y eso nuestros incondicionales no lo llegarían a asimilar.
Por eso, lo que si hicimos, es ser conscientes de que la ruta que teníamos fijada para ese día no la podríamos hacer, no por nosotros, por el autocar, que no podría llegar a terrenos de Belmonte y eso si que nos obligaría a suspender. Así las cosas, decidimos hacer algunos cambios en el calendario y la ruta que estaba prevista para el día 30, con salida en Pendueles y final en Celorio, la cambiamos para este nefasto día y el día 30 haremos la de Belmonte.
Con el cambio: montaña por costa, los problemas estaban reducidos. Digo reducidos, que no desaparecidos. A la hora de salir, en Trubia comenzó a nevar como no lo había hecho en todo el día anterior. Las cosas parece que se complicaban. Me pongo al habla telefónica con Lito y me dice que en Oviedo nieva con intensidad y en el suelo ya hay una buena capa del blanco manto.
Salimos de Trubia con rumbo a Oviedo y aunque había algo de nieve en las cunetas y en los campos contiguos, la carretera estaba transitable. A medida
que nos acercábamos a Oviedo la nieve en la carretera aumentaba sobre todo en la zona de La Gruta y en la calle Fuertes Acevedo. De todos modos el conductor no veía mayores problemas y comenzamos a recoger a los valientes que habían permanecido incólumes y esperaban en las distintas paradas. Todos menos uno. Eso dice mucho de los “incondicionales” de LAS XANAS. Hasta gente venida de Avilés, Llanera y Lugones.
Ya todos en el autocar, emprendimos rumbo a Llanes asombrándonos de la gran cantidad de nieve caída, a medida que el día comenzaba a despertar y la luz nos permitía ver la realidad. Prados, tejados, árboles y todo lo que estaba a la intemperie, se encontraba cubierto de nieve. Todo blanco y de una hermosura especial. Javier no paraba de hacer fotos a través de la ventanilla.
Cuando ya más tranquilos estábamos, pasado Villaviciosa, vemos una caravana de coches parada en la autovía. Al no observar ninguna anomalía y siguiendo a dos coches que continuaban camino, seguimos por el carril de la izquierda, vacío y pasamos la ca
ravana. Así fue como nos dimos cuenta que la parada de un camión medio atravesado, hizo parar al resto pero sobre una zona con placas de hielo, lo que hizo que al querer reanudar la marcha, los vehículos comenzaron a patinar sin poder seguir.
Entretanto en el carril de vuelta se sucedían los camiones atravesados. Hasta había un camión completamente perpendicular a la marcha y con la cabina contra el talud de la carretera. Eso fue lo que al día siguiente titularon los periódicos como “el corte de la autovía del Cantábrico a su paso por Colunga”. Pero nosotros pasamos y ya no nos encontramos más inconvenientes.
Ya en Pendueles, comenzamos a caminar por sus calles buscando el indicador de dirección del GR AS-19, con inicio en Bustio, tramo que ya realizamos el año pasado. Esta parte del sendero es la que mejor señalizada se encuentra. Todos los cruces están indicados y en buen estado. Así que no tuvimos ningún problema para encontrar el camino.
La ruta se dirige a la Playa de Vidiago atravesando las instalaciones de un camping. Al llegar a la playa, optamos por seguir la carretera a la derecha subiendo por un sendero habilitado por el camping, hasta una plaza en la que se encuentra el centro neurálgico del camping y desde donde tenemos unas muy buenas vistas de la playa de Vidiago a la izquierda y otro pequeño arenal a la derecha.
Retomamos el camino y seguimos entre prados y con la vista puesta en el Cuera y Peña Llabres, completamente cubiertos de nieve. Pasamos junto al cementerio de Vidiago, único contacto con esta población, para a continuación acercarnos a los Bufones de Arenillas, cuando comienza a granizar fuertemente, hasta el punto de que las rocas de la zona y el camino, quedan completamente cubiertos. A pesar del mal tiempo, esperamos impasibles para ver y oír el bufón bufar.
Continuando la marcha, llegamos a las inmediaciones del Río Purón en su desembocadura, cruzándolo por un bonito puente construido expresamente
para la senda. Desde aquí al pueblo de Andrín no hay mucho espacio y pronto nos encontramos en las calles de la población. Dejando a la derecha la carretera que se dirige a la playa, seguimos las indicaciones y alcanzamos la carretera que va a Cue, en la que habilitaron una zona para el sendero. Así llegamos al mirador de la Boriza, cuyo “púlpito” se encuentra un poco más a la derecha y nos ofrece unas estupendas vistas de todo el camino recorrido, de las playas de Andrín y de Ballota y su castro y un poco más a la izquierda, Llanes.
De vuelta a la carretera, la senda sigue a orillas del antiguo aeródromo hoy convertido en campo de golf, desde el que se obtiene una estupenda vista de toda esta parte de la costa. El día está raro y las luces que las tormentas que se acercan nos van dejando sobre el mar, son espectaculares. Los tonos verdes, negruzcos y azul cielo se entremezclan bajo una capa de negras nubes que no barruntan nada bueno.
Cansados de caminar y del mal tiempo y ante la proximidad de Llanes donde vamos a poner punto final a la ruta, decidimos dejar la pista para descender por la ladera al cercano pueblo de Cue y continuar por la carretera hasta la Playa de Toró, donde nos espera el autocar.
Pero no acabaron aquí nuestras peripecias del día. En Oviedo continuó nevando prácticamente todo el día y eso nos estaba esperando al regreso. Tras pasar el túnel de Sariego, volvimos a la cruda realidad con la nieve rodeándonos por todas partes. Desde este punto hasta Oviedo, la nieve lo cubría todo y en Oviedo… el caos y la desolación. Las calles completamente cubiertas de nieve. Coches parados por diversos sitios, calles cortadas, deslizamientos… Más de una hora para atravesar Oviedo, teniendo que dejar a los viajeros en lugares distintos a los de su parada habitual por la imposibilidad de acercarse a algunos sitios.
Ya en la carretera de Trubia, las cosas mejoran y dejamos atrás el jaleo producido por la nieve en Oviedo. Finalizamos así la odisea de salir de monte en un día no hábil para ello, al menos según las gentes de la tele y de la prensa de papel, no según los del Las Xanas.
Para el próximo sábado y si el tiempo no lo impide, tenemos ruta por el concejo de Aller. Nos vamos a las inmediaciones de Piñeres en la carretera de Ujo a San Isidro. La ruta propuesta es:
Piñeres (360 m) – El Pueblo (420 m) – Bello (570 m) – Arteos (680 m) – Collado Espines (917 m) – Pico Gumial (1.046 m) – Collado Cruces (1.063 m) – Pico Culladiella o Navaliego (1.105 m) – Collada Cabeu (1.061 m) – Pico Rebollu (1.123 m) – Pico Grandes (1.135 m) – Grandes (1.000 m) – Longalendo (670 m) – Murias (570 m) – Villar (520 m) – El Escobio (360 m) – Piñeres (360 m)


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