Este fin de semana pasado compartimos casa con Nuria, Julián, Dobra y Vega, como anfitriones, en la preciosa isla verde de Vegabaño, rodeados de bosque por todas partes y tratando, sin conseguirlo, contemplar el Cornión en la distancia.
Fue una muy grata estancia a pesar de la mala climatología que padecimos, pero la compañía era buena y eso es suficiente para considerar que no se perdió el tiempo. Y así fue. Lo que estaba previsto se cumplió en un 99%, porcentaje más que satisfactorio para, como digo, el tiempo que tuvimos.
El autocar nos dejó en el Puerto de Panderruedas, pasado el puerto del Pontón y cogiendo la desviación que se dirige a Posada de Baldeón. Nada más bajarnos del autocar comenzó a llover y así empezamos la ruta.
Tras atravesar el área de descanso con dirección oeste, tomamos un camino señalizado que pronto se bifurca en dos. Seguimos por lemas bajo, derecha y enseguida alcanzamos el Mirador de Piedrashitas, en el que las vistas no eran muy buenas a causa de las nubes que todo lo cubrían. Seguimos camino en la misma dirección entre árboles y dando vista por la derecha a la zona del Gildar, que nos quedó por hacer el año pasado, también a causa de la mala meteorología.
El camino está bien marcado y es fácil de seguir. No tiene muchas bifurcaciones y en ellas hay carteles indicadores de la dirección. Vamos pasando sucesivamente por el Collado de la Rocha, Collado Viejo y seguir bajo los escarpes de la Peña Centenal y de los puertos de la Guadaña, desde donde tenemos unas estupendas vistas del Central y del Cornión, con la Peña Santa en primer término.
Después de una suave subida alcanzamos las Colladinas de Cobros desde donde ya se puede descender a Vegabaño. Nosotros seguimos a la izquierda, oeste, a pasar a los pies de la Pica Samaya, dejándola a nuestra derecha, para continuar por la cara norte de los Picos de Valdelafuente. Aquí comienza a llover y el grupo se divide. Parte optan por seguir la ruta y subir al Jario, mientras que otros dejamos esa ascensión para mejor momento y comenzamos a bajar por el Collado los Anoyos a buscar las verdes praderas de Llareya, donde se nos unen los que subieron al Jario, que descienden rápidamente debido al frío y la lluvia. Juntos descendemos a una cabaña al borde del bosque. Es temprano y al dejar de llover, decidimos quedar un tiempo en este bonito lugar.
Luego nos introducimos en el bosque a la derecha de la cabaña, para encontrar una buena pista que procede de la Vega de Cobros y que nos lleva entre grandes fayas cargadas sus ramas de barbas de capuchino, hasta las inmediaciones del Reguero Truegano, junto al que llegamos al Refugio de Vegabaño.
Vegabaño o Vega de Abaño es un lugar idílico de un verdor explosivo festoneado de viejos bosques por todo su contorno. Aquí nace el Río Dobra y de aquí parten algunas de las más afamadas rutas de montaña de Picos de Europa. El refugio es acogedor y sus guardas, Nuria y Julián, padres de dos simpáticos chiquillos, Dobra y Vega, nos recibieron y atendieron estupendamente.
Después de comer parecía que el tiempo se estabilizaba y comenzamos a prepararnos para caminar un poco. Queríamos ir a la Cotorra de Escobaño, pero cuando no habíamos hecho más que salir del refugio, comenzó a llover, llevándose al traste todos nuestros deseos. No hubo otro remedio que permanecer en el refugio toda la tarde.
Tras la estupenda cena y como viene siendo costumbre en estas salidas del grupo, la fiesta se fue entonando gracias ala calor de la bebida y comenzaron los cánticos y las risas. Cuando la hora se fue haciendo propicia, abandonamos la juerga para rendirnos, los que pudieron, en los brazos de Morfeo.
Al día siguiente amaneció muy parecido a como terminó el día anterior, aunque al menos no llovía. Tras el opíparo desayuno que Nuria nos sirvió y queriendo ver que el tiempo trataba de abrir, nos decidimos a ponernos en marcha para intentar al menos llegar a Vega Huerta. Dejamos los bártulos más pesados en el refugio y tras despedirnos de algunos miembros del grupo que se quedaban, comenzamos a caminar.
Tras cruzar los cierres de fincas al norte del refugio, tomamos el sendero señalizado a la derecha, pasando las varias riegas que bañan esta parte de la verde pradera, hasta llegar a la Vega Salambre, donde por un puente de hormigón cruzamos un arroyo y comenzamos a subir por el bosque, siguiendo un buen sendero.
Entre los apretados árboles destaca sobre manera uno de grandes dimensiones pegado al sendero. Es el Roblón de Cuesta Fría, muy renombrado y visitado. El camino sigue en ascenso y tras cruzar un regato, llegamos a La Fuentina, un manantial de frías aguas donde podemos llenar nuestras cantimploras. El camino sigue subiendo en apretados zigzag hasta el Collado del Cueto, abandonando el bosque.
A pesar de abandonar la espesura del bosque, seguimos sin ver nada, pues la niebla nos lo impide. De todos modos el camino no tiene pérdida, sigue ascendiendo aunque un poco más moderadamente, a la derecha, este, entre los brezos y piornos. La niebla entra y sale dándonos la esperanza de que pronto nos abandonará. Alcanzamos el Collado del Frade y comenzamos a ascender por el retorcido sendero que nos eleva en varios zigzag a la Cimera del Frade, a los pies de los Moledizos.
Aquí el camino entra en una pedrera, la Canal del Perro y sube vertiginosamente al Collado del Burro donde la caliza se hace dueña y señora del paisaje. Si estuviese descubierto de nubes, aquí tendríamos el primer contacto con la peña santa. Pero hoy no es posible por la niebla que aún cubre las alturas, aunque nosotros ya estamos en terreno despejado. Nos tomamos un respiro para recuperarnos de la dura subida de la Canal del Perro y luego continuamos por el señalizado camino de Vega Huerta. El sendero recorre la caliza en un sube y baja, dando vista al Central medio cubierto por la niebla. Poco a poco nos acercamos a la gran montaña, Peña Santa. Por la izquierda contemplamos un poco lo que queremos bajar: una inmensa canal que nace casi donde nos encontramos, para descender al río Dobra. Pero seguimos adelante hasta Vega Huerta.
Vega Huerta, lugar en el que nunca había estado, es una campera verde y preciosa, montada en un bonito valle a los pies de la Peña Santa que parece que comienza a desperezarse. Los últimos ramalazos de nubes abandonan la cumbre y nos permite hacer algunas buenas fotos de este lugar encantado. Abajo, en el medio del valle, una solitaria y diminuta tienda de campaña rompe la graciosa monotonía del verde. Un corto descenso y estamos pisando sobre Vega Huerta.
Hace frío. Vemos corretear por los alrededores a varias manadas de rebecos con sus crías del año. ¡Quien pudiera subir las pedreras como ellos! Buscamos la fuete. Se encuentra al sur, muy cerca de por donde entramos a la campera, un poco a la derecha, este. Después de cargar agua, decidimos continuar con el descenso de la Duernona. Al oeste parte un sendero que se dirige a la Aguja del Corpus Christi y al Jou las Pozas. Por debajo de él, se abre una horcada con algunos jitos, que da paso al primero de los jous que forman la Duernona.
Descendemos por lo que queremos ver como un sendero muy difuso y con un giro a la izquierda bajamos al fondo del jou relleno de grandes piedras. Salvamos este tramo de mal caminar cruzando a la izquierda y cogiendo un sendero que recorre toda la longitud del jou por una ladera de piedras por la que se camina bien. Al final una nueva horcada que da paso al segundo jou y vuelta a lo mismo: seguir el sendero que también por la izquierda, recorre toda la longitud del jou hasta la siguiente horcada.
Y hasta aquí la descripción de la ruta. Prácticamente fue en este punto donde nos tapo la niebla y ya no vimos más allá de unos metros de nuestros pies. Las cosas comienzan a complicarse. Estamos en una zona bastante abierta. La canal se ensancha. Por la derecha hay una pedrera muy amplia y por la izquierda se abre una canal secundaria. Siguiendo las indicaciones del GPS descendemos por la izquierda, pero enseguida comenzamos a separarnos de los puntos marcados. Tratamos de rectificar y lo conseguimos ya que las canales se unen más abajo.
Seguimos guiándonos por las coordenadas que tenemos en el GPS y vamos descendiendo a veces por canales herbosas y otras entre piedras. Pasamos por Las Pandiellas, según nos indica el GPS, pero nos desviamos ala izquierda nuevamente. Tratamos de corregir el rumbo pero una cortada nos lo impide. Los serpas comienzan a actuar y descendiendo un poco más por la herbosa y muy pendiente canal en la que estamos, conseguimos girar a la derecha para seguir por una ladera que cuelga sobre otra canal de piedras mucho más abajo. Los que van delante nos animan cuando nos dicen que un sendero desciende a la canal de abajo. Es precisamente el sendero que perdimos más arriba.
Ya en la canal de piedra, vemos que esta desemboca en una pendiente horcada. Por el GPS debemos seguir un poco más a la derecha subiendo por una zona herbosa para descender más adelante a la izquierda por un buen camino jitado. Estamos en la canal de piedra anterior, pero por debajo de la cortada que veíamos antes. Seguimos toda esta canal por un sendero con jitos y terminamos por desembocar en ¡Valdecarombo! ¡Terreno conocido! ¡Estamos ya en el buen camino!
Un descanso en la cabaña de Valdecarombo para recuperar fuerzas y tranquilizar el espíritu y seguimos ya por un sendero marcado con las típicas rayas blancas y amarillas de los senderos de pequeño recorrido. Cruzamos el Dobra y la Riega de Robellada y comenzamos a subir la dura cuesta del Monte la Texa. Son 300 metros de desnivel hasta el Puerto de Barcinera. Esto acaba con las pocas fuerzas que nos quedaban.
En el puerto cogemos la amplia pista que bien señalizada nos lleva a las verdes praderas de Vegabaño. Nos dirigimos al refugio a recoger los bártulos que habíamos dejado allí. Nos despedimos de Nuria y Julián y volvemos sobre nuestros pasos para coger la pista que desciende a Soto de Sajambre. Cuarenta y cinco minutos después, llegamos a destino. Soto de Sajambre pone el punto y final a una ruta que el tiempo nos complicó. Pero volvemos con la moral alta tras conseguir vencer a los elementos.
Para el próximo sábado día 8 tenemos ruta por el Cornión. Desde los Lagos ascenderemos por Vegarredonda hasta el Collado la Fragua, para ascender a la Altiquera y volver nuevamente a los Lagos por las camperas de Justillagar. La ruta que queremos hacer es:
Collado Les Valeres (1.107 m) – Vega de Enol (1.100 m) – Pan de Carmen (1.087 m) – Pozo del Alemán (1.040 m) – Vega la Piedra (1.130 m) – Collado la Prida (1.130 m) – Vega Canraso (1.200 m) – La Rondiella (1.370 m) – Collado Gamonal (1.491 m) – Vegarredonda (1.470 m) – Cuerria Benita (1.490 m) – Llampa Cimera (1.760 m) – Collado La Fragua (1.880 m) – La Altiquera (1.947 m) – Jou Sin tierra (1.769 m) – La Chabola (1.780 m) – Cantu Limpou (1.782 m) – Jorcadiella (1.650 m) – Vega Justillagar (1.430 m) – Vega Orrial (1.340 m) – Monte Palomero – Vega Enol (1.100 m) – Sohornin (1.087 m)
Se trata de una bonita ruta por caminos de pastores. Otra forma de subir o bajar de la zona del Jou Santu. El que quiera disfrutar de esta ruta tiene que darse prisa. Quedan ya pocas plazas y si no nos apresuramos a completar el autocar, luego habrá problemas para conseguir uno mayor. Espero vuestras llamadas.
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