martes, julio 07, 2009

Y PARA ALISEDA, NIEBLA

Por muchas circunstancias me vi tentado en no hacer crónica de esta ruta que parece que tenemos gafada. El año pasado por dos veces la tuvimos que cambiar a causa de la avería que se produjo en la carretera que estuvo cerrada al paso de los autocares. En esta ocasión, la niebla nos privó de poder completarla y de sacarle partido, pues la intención es conocer la zona para poder preparar otras rutas y con la niebla cubriéndolo todo, eso se hace imposible. Desde que por primera vez pasamos por la zona, cuando hicimos la ruta Vegarredonda a Ario, también con niebla, nos estamos preguntando por donde anduvimos.


Pero hay nieblas peores. Bien es verdad que con el paso del tiempo, el grupo se va haciendo más y más confiado, adquiriendo más riesgos en las rutas que realiza. Pero eso emana de una experiencia y del conocimiento que tenemos de nuestras posibilidades. No por ello debemos abandonar las elementales normas de seguridad que podrían acarrearnos serios disgustos, pero tampoco ver en todo el peligro. Las posiciones extremas nunca son deseables y siempre el termino medio y sobre todo, la cordura deben imperar en nuestras actuaciones.


La palabra, el dialogo y la confrontación moderada, deben ser nuestras armas a la hora de enfrentarnos a nuestras dudas. Y me lo digo primero a mi, que soy quizá quien más se exalta. De nada vale el discutir con uno mismo o con el que tenemos al lado, si el resto del grupo no sabe de nuestros temores o prejuicios. Comprendo de las responsabilidades de unos y otros, a veces mayores que las reales, pero indiscutibles. Pero también que somos personas mayores con conocimiento de causa suficiente para saber hasta donde podemos llegar. Ya tenemos un cierto conocimiento del medio y herramientas que nos facilitan otras visiones y modos de seguimiento.


Soy de la teoría de que si estamos o nos ponemos de acuerdo en hacer algo, lo hacemos aunque las condiciones no sean las más propicias. Todo depende de la forma que nos enfrentemos a las dificultades y con miedo nunca será la mejor. Por eso y porque somos un grupo, debemos afianzarnos unos a otros para lograr al final la victoria o saber en que punto o momento debemos abandonar. Y esto lo lograremos con el diálogo entre todos.


Ya se que me pongo filosófico, pero casi os diría que estoy pensando en voz alta sin darme cuenta, pues no quería hablar de esto. Pero escrito queda y espero que sepáis a que me refiero. Quedé disgustado en un momento determinado de la ruta del sábado, quizá por agobio, pero pienso que eso se puede subsanar. El grupo lo formamos todos y no solo los que de una manera u otra tenemos algunas responsabilidades dentro de él. Y así me gustaría que lo entendiésemos todos para evitar malas interpretaciones sobre las actuaciones de uno u otro lado.


Dicho todo lo que pienso, pasemos a la descripción de la ruta que realizamos, que ya de antemano os diré que tiene que ser preciosa el día que la podamos realizar viéndola.


El autocar nos dejó en el aparcamiento de Bufarrera con la intención de no moverse de allí hasta la hora de marchar, para así estar al menos nueve horas parado y no tener problemas de jornada de conducción. La ruta completa nos llevaría unas ocho horas y de no ser así, no podríamos realizarla. Digo que nos dejó en Bufarrera y comenzamos a caminar por la carretera atravesando el área en el que se encuentra el centro de interpretación, para llegar a La Campo La Tiese en las orillas del Lago Ercina, donde han hecho un nuevo aparcamiento, mucho más pequeño que el que había, pero ordenado y coqueto, aunque fuera de lugar y con una gran cantidad de objetos contaminantes del paisaje. Las vallas y barreras campan ya por todas partes y eso que casi no veíamos a causa de la niebla.


Siguiendo siempre las indicaciones del GPS, caminamos por la senda señalizada como PR que circunda la zona de los lagos, dejando al Ercina a nuestra izquierda, para llegar al Muro, paredón de piedra que cierra el lago por su parte sur y dejando a la derecha el camino del Bricial por donde continúa el PR. Por el muro accedemos al sendero que comienza a ascender hacia la izquierda, por un camino muy marcado, son las Reblagas.


Enseguida llegamos a una campera en la que a la derecha tenemos un par de buenos árboles custodiando una cabaña. Estamos en Fresno, nombre dado sin duda, por los mencionados árboles. Luego La Canal y casi a continuación el Toyu, campera en la que hay una cabaña de extraña construcción.


Procurando no perder el sendero en las camperas que atravesamos, para lo cual caminamos siempre por la derecha y siguiendo los jitos que poco a poco comenzamos a descubrir, accedemos a la majada de Tolleyu, después de pasar la Vega el Paré. Las cabañas de la majada van apareciendo como fantasmas de entre la niebla a medida que nos acercamos a ellas. La majada es grande, como pudimos comprobar a la vuelta con un poco más de visibilidad. Tiene unas buenas praderas y las cabañas se diseminan por ellas.


Al entrar en las Camperas de Jaces nos encontramos con un abrevadero. El terreno se va convirtiendo poco a poco en menos descriptible. La niebla lo iguala todo y casi no vemos más que la piedra que pisamos. Por el Jorcadillín del Cuevo Oscuro, el sendero transita dejando la cueva que le da nombre a la izquierda. También se puede ir por allí, pasando delante de la cueva.


Luego un nuevo abrevadero de reciente construcción, del que manaba un hilo de agua. Aquí seguimos ascendiendo a la derecha para adentrarnos en un mundo de piedra. La caliza ya nos rodea por todas partes y son los jitos, junto con las marcas del GPS y las indicaciones de Carrete que pasó unos días antes por allí, lo que nos permite seguir un camino que creemos correcto. Hay que tener mucho cuidado con los jitos, pues en esta parte los hay que salen para sitios distintos. Sin visibilidad es realmente difícil seguir hacia el lado correcto.


Por fin alcanzamos las primeras camperas de la Vega de Aliseda. Una estrecha franja de verde rodeada de caliza por todas parte, menos por una, en la que se encontraban las nubes que por un momento abrieron una pequeña ventana por la cual pudimos ver el cielo azul y un rayo de sol se coló, dando unas esperanzas que no cuajaron. A continuación el cielo se cerró y la niebla parecía más espesa.


Ante esto y los nervios en parte del grupo, optamos por dar la vuelta por el mismo camino, eso si, bajo un pertinaz orvayu que nos acompañó hasta nuestro regreso a Bufarrera. Podéis estar seguro que esta ruta la repetiremos el año que viene y el otro si hace falta. Al final tendremos un conocimiento exhaustivo de la zona, para poder hacer la ruta con los ojos cerrados. Quizá algún día nos planteemos hacer la de noche. Je, je, je.


Para el día 11 tenemos ruta conocida por nuestra zona. Nos vamos a Puerto Ventana para caminar por la zona de Socellares y los Huertos del Diablo, para ascender al Ranchón, donde colocaremos el buzón de cumbres que hizo Cosme, al que trataremos de hacer llegar nuestro recuerdo y deseos de que se mejore pronto. Luego descenderemos por la inverosímil Muezca de la Cigacha a las camperas de Agüeria, para finalizar la ruta en Ricabo. Lo que os proponemos es:


Puerto Ventana (1.586 m) – Robellosas (1.927 m) – Collado Socellares (1.851 m) – Huerto del Diablo Norte (2.100 m) – Huerto del Diablo Sur (2.126 m) – Peña del Arca (2.082 m) – El Ranchón (2.151 m) – El Panchón (2.102 m) – Muesca la Cigacha (1.963 m) – Campa la Cigacha (1.640 m) – Llaseiro (1.400 m) – Las Infiestas (1.115 m) – La Fontana (900 m) – Bueida (750 m) – Ricabo (650 m)


Preciosa excursión si el tiempo acompaña, en la que se puede aumentar a voluntad el número de cumbres a ascender, de más de 2.000 metros. Las vistas sobre los Puertos de Agüeria son fantásticas y el descenso por la Muezca la Cigacha parece imposible pero se realiza sin ningún problema especial.. La zona bien merece un poco de sufrimiento. Espero vuestras llamadas. No lo dejéis para última hora que os podéis quedar sin plaza.

No hay comentarios: