Me he dado un día de asueto antes de ponerme a relataros la ruta del pasado sábado, con el fin de pacificar las neuronas que estaban un poco alteradas de las estupendas vista que tuvimos los privilegiados que subimos el sábado pasado a La Conia.
Ahora, con el tiempo como mediador, me dispongo a relataros la ruta, una de las mejor calificadas hasta el momento, que creo que fue de la satisfacción de todos. Tanto los que subimos al pico como de los que solo hicieron la Senda del Arcediano.
El tiempo que nos esperaba era incierto. Toda la semana estuvo lloviendo por las tardes y para ese día no se auguraba mejores condiciones. Pero por lo pronto, cuando el autocar nos dejó en Soto de Sajambre, las condiciones eran ideales. El sol brillaba y un cielo azul, enmarcado de algodonosas nubes blancas, era un marco incomparable para las primeras fotos del día, en las que la protagonista era la Peña Santa cubierta de nieve.
La ruta no tiene pérdida, ya que se trata de un GR bien señalizado y con indicadores de dirección. Salimos por la parte alta del pueblo, junto al bar-tienda que nos quedará a la derecha. La pista en buenas condiciones, va ascendiendo cómodamente, marcando grandes curvas. Las vistas hacia los Moledizos y Peña Santa, aunque de vez en cuando cubiertos por las nubes, animan para soportar el esfuerzo. Enseguida aparece en toda su majestuosidad la gran mole de Peña Beza, que como un gigante inexpugnable se muestra ante nosotros.
Un árbol caído en medio de la pista, nos obliga a seguir por entre la maleza, pero enseguida volemos a la pista unos cuanto metros más arriba. Poco más allá, las praderas hoy cubiertas de nieve de Pandamones, nos proporcionan nuevas vistas. Por el oeste aparecen todas las grandes cumbres de Ponga y también nuestro objetivo del día, La Conia, como vértice final de la muralla que nos cierra el paso por el norte.
Rodeamos el Jurcuetu y nos adentramos en la vallada del Candal, cerrada por la derecha por el Jurcueto y por la izquierda por la muralla de La Silla y La Conia, hasta alcanzar los Puertos de Beza. Una gran cantidad de nieve cubre el camino y solo los postes verticales quedan a la vista. Aparece el Cantu Cabronero. Llegamos a la fuente de Beza y subiendo por la izquierda, alcanzamos la Portillera de Beza, límite entre las provincias de León y Asturias.
Aquí nos dividimos en dos grupos. Unos seguirían de frente en descenso por la Senda del Arcediano hasta Amieva, mientras que el resto continuábamos subiendo a la izquierda por el límite provincial, para alcanzar la cumbre de La Conia, tras pasar por La Silla y de bordear el Pozo Las Grajas. Según subíamos, un pequeño grupo de rebecos se asustó ligeramente por nuestra presencia. Los vimos como se hundían en la nieve en el lado contrario del Pozo de Las Grajas, para seguir su camino, lejos del contacto humano.
Alcanzada la cumbre de La Conia, se abre todo un mundo nuevo. Un abismo lleno de picachos, valles, foces y hasta carreteras. Allí abajo, casi a nuestros pies, vemos el bar de Puente Huera u pequeño trozo de la Carretera de los Beyos. Por encima, las diminutas casas de Casielles, reconocible por la cinta plegada de su carretera. Mas a la derecha llegamos a distinguir Biamón y por encima Peña Salón y después Biboli, con la cerrada cicatriz de la Foz de los Andamios dándole salida.
Pero al otro lado, más a la izquierda, otra estrecha foz, la del Río Mojizo que recoge las aguas de Peloño y por donde pasaremos próximamente. Casi llegamos a ver Tolivia y Llué, dos de nuestros objetivos y tratábamos de adivinar el sedo que desde Tolivia conduce al Puente Vaguardo.
Bajo nuestros pies, subiendo desde Puente Huera, una estrecha y píndia canal plagada de picachos a modo de tótenes. Y ya al fondo, todas las grande cumbres de la Cordillera cubiertas de nieve: El Mampodre, Ten y Pileñes; Tiatordos, Collao Zorro, Pierzu, Carria... Y en el lado contrario: Cantu Carbonero, Beza, Valdepino... ¡Para quedarse allí para siempre!
Pero el tiempo se nos echa encima y aún nos queda una buena pateada hasta Amieva. Así que nos olvidamos con pena de las vistas y tras hacer la foto de rigor y cubrir la tarjeta de cumbres, emprendemos la marcha con rumbo norte hacia el Collado de Pasa, a los pies del Valdepino. Hay mucha nieve y se nos antoja que tardaremos más subiendo y bajando las múltiples tachuelas que nos separan del collado, que bajando directamente a Toneyo, tratando de esquivar el Pozo Los Parapetos, muy cargado de nieve. De todos modos el descenso es bastante lento debido a las condiciones del terreno y a la nieve que está blanda y propicia los resbalones.
Casi hora y media tardamos en bajar a Toneyo y ya desde aquí, disparados, por la Senda del Arcediano agobiados por las prisas de la hora y de la amenaza de lluvia que se cierne sobre nuestras cabezas. Poco después de pasar por Sahugo, una preciosa majada con bastantes cabañas arregladas, comenzamos a oír truenos y al poco empezó a granizar. Más adelante el granizo se trocó en agua para dejarnos bien pulidas las piedras de la senda. El cielo se cerró de forma total y la lluvia a buen ritmo, nos fue empapando a todos. Poco pudimos disfrutar ya del Arcediano. Es la segunda vez que lo hago y casi en las mismas condiciones. Así que solo puedo contaros que el piso es de piedras y que si llueve estas se ponen como de cera, provocando los resbalones, por lo que hay que tener mucho cuidado. Con esto, estábamos deseando que llegase el hormigón. Y así fue. En el Collado de Angón abandonamos el piso empedrado para cambiarlo por hormigón que al menos no resbala.
En media hora alcanzamos las primeras casas de Amieva. Recorriendo sus empinadas calles, alcanzamos la iglesia y junto a ella se encontraba nuestro autocar. El porche de la iglesia nos sirvió de improvisado cambiador, donde quitarnos las empapadas vestimentas antes de dar buena cuenta de nuestras provisiones en el acogedor bar del pueblo.
Para el próximo sábado, en el que esperamos que el mal tiempo nos de una tregua, tenemos ruta por el Aramo. Partiremos del Alto de la Cobertoria para subir al Gamoniteiro y desde allí alcanzar la cumbre del Barriscal, desde donde descenderemos a Bermiego tras pasar junto a la Ermita de la Merced. La ruta que pretendemos hacer es:
Alto de la Cobertoria (1.140 m) – Collado del Fresno (1.221 m) – Collado del Medio (1.275 m) – Los Veneros (1.335 m) – Gamoniteiro (1.791 m) – La Bola (1.529 m) – Pico del Barriscal (1.719 m) –Collado Tamparón (1.483 m) – Anglero (1.550 m) – Xosmenin (1.500 m) – Ermita de la Merced (1.080 m) – Bermiego (760 m) – Las Agüeras (360 m)
La semana pasada tuvimos que dejar gente en tierra por falta de plazas. Si no quieres que esto te ocurra, reserva tu plaza lo antes posible. Espero vuestras llamadas.
Ahora, con el tiempo como mediador, me dispongo a relataros la ruta, una de las mejor calificadas hasta el momento, que creo que fue de la satisfacción de todos. Tanto los que subimos al pico como de los que solo hicieron la Senda del Arcediano.
El tiempo que nos esperaba era incierto. Toda la semana estuvo lloviendo por las tardes y para ese día no se auguraba mejores condiciones. Pero por lo pronto, cuando el autocar nos dejó en Soto de Sajambre, las condiciones eran ideales. El sol brillaba y un cielo azul, enmarcado de algodonosas nubes blancas, era un marco incomparable para las primeras fotos del día, en las que la protagonista era la Peña Santa cubierta de nieve.
La ruta no tiene pérdida, ya que se trata de un GR bien señalizado y con indicadores de dirección. Salimos por la parte alta del pueblo, junto al bar-tienda que nos quedará a la derecha. La pista en buenas condiciones, va ascendiendo cómodamente, marcando grandes curvas. Las vistas hacia los Moledizos y Peña Santa, aunque de vez en cuando cubiertos por las nubes, animan para soportar el esfuerzo. Enseguida aparece en toda su majestuosidad la gran mole de Peña Beza, que como un gigante inexpugnable se muestra ante nosotros.
Un árbol caído en medio de la pista, nos obliga a seguir por entre la maleza, pero enseguida volemos a la pista unos cuanto metros más arriba. Poco más allá, las praderas hoy cubiertas de nieve de Pandamones, nos proporcionan nuevas vistas. Por el oeste aparecen todas las grandes cumbres de Ponga y también nuestro objetivo del día, La Conia, como vértice final de la muralla que nos cierra el paso por el norte.
Rodeamos el Jurcuetu y nos adentramos en la vallada del Candal, cerrada por la derecha por el Jurcueto y por la izquierda por la muralla de La Silla y La Conia, hasta alcanzar los Puertos de Beza. Una gran cantidad de nieve cubre el camino y solo los postes verticales quedan a la vista. Aparece el Cantu Cabronero. Llegamos a la fuente de Beza y subiendo por la izquierda, alcanzamos la Portillera de Beza, límite entre las provincias de León y Asturias.
Aquí nos dividimos en dos grupos. Unos seguirían de frente en descenso por la Senda del Arcediano hasta Amieva, mientras que el resto continuábamos subiendo a la izquierda por el límite provincial, para alcanzar la cumbre de La Conia, tras pasar por La Silla y de bordear el Pozo Las Grajas. Según subíamos, un pequeño grupo de rebecos se asustó ligeramente por nuestra presencia. Los vimos como se hundían en la nieve en el lado contrario del Pozo de Las Grajas, para seguir su camino, lejos del contacto humano.
Alcanzada la cumbre de La Conia, se abre todo un mundo nuevo. Un abismo lleno de picachos, valles, foces y hasta carreteras. Allí abajo, casi a nuestros pies, vemos el bar de Puente Huera u pequeño trozo de la Carretera de los Beyos. Por encima, las diminutas casas de Casielles, reconocible por la cinta plegada de su carretera. Mas a la derecha llegamos a distinguir Biamón y por encima Peña Salón y después Biboli, con la cerrada cicatriz de la Foz de los Andamios dándole salida.
Pero al otro lado, más a la izquierda, otra estrecha foz, la del Río Mojizo que recoge las aguas de Peloño y por donde pasaremos próximamente. Casi llegamos a ver Tolivia y Llué, dos de nuestros objetivos y tratábamos de adivinar el sedo que desde Tolivia conduce al Puente Vaguardo.
Bajo nuestros pies, subiendo desde Puente Huera, una estrecha y píndia canal plagada de picachos a modo de tótenes. Y ya al fondo, todas las grande cumbres de la Cordillera cubiertas de nieve: El Mampodre, Ten y Pileñes; Tiatordos, Collao Zorro, Pierzu, Carria... Y en el lado contrario: Cantu Carbonero, Beza, Valdepino... ¡Para quedarse allí para siempre!
Pero el tiempo se nos echa encima y aún nos queda una buena pateada hasta Amieva. Así que nos olvidamos con pena de las vistas y tras hacer la foto de rigor y cubrir la tarjeta de cumbres, emprendemos la marcha con rumbo norte hacia el Collado de Pasa, a los pies del Valdepino. Hay mucha nieve y se nos antoja que tardaremos más subiendo y bajando las múltiples tachuelas que nos separan del collado, que bajando directamente a Toneyo, tratando de esquivar el Pozo Los Parapetos, muy cargado de nieve. De todos modos el descenso es bastante lento debido a las condiciones del terreno y a la nieve que está blanda y propicia los resbalones.
Casi hora y media tardamos en bajar a Toneyo y ya desde aquí, disparados, por la Senda del Arcediano agobiados por las prisas de la hora y de la amenaza de lluvia que se cierne sobre nuestras cabezas. Poco después de pasar por Sahugo, una preciosa majada con bastantes cabañas arregladas, comenzamos a oír truenos y al poco empezó a granizar. Más adelante el granizo se trocó en agua para dejarnos bien pulidas las piedras de la senda. El cielo se cerró de forma total y la lluvia a buen ritmo, nos fue empapando a todos. Poco pudimos disfrutar ya del Arcediano. Es la segunda vez que lo hago y casi en las mismas condiciones. Así que solo puedo contaros que el piso es de piedras y que si llueve estas se ponen como de cera, provocando los resbalones, por lo que hay que tener mucho cuidado. Con esto, estábamos deseando que llegase el hormigón. Y así fue. En el Collado de Angón abandonamos el piso empedrado para cambiarlo por hormigón que al menos no resbala.
En media hora alcanzamos las primeras casas de Amieva. Recorriendo sus empinadas calles, alcanzamos la iglesia y junto a ella se encontraba nuestro autocar. El porche de la iglesia nos sirvió de improvisado cambiador, donde quitarnos las empapadas vestimentas antes de dar buena cuenta de nuestras provisiones en el acogedor bar del pueblo.
Para el próximo sábado, en el que esperamos que el mal tiempo nos de una tregua, tenemos ruta por el Aramo. Partiremos del Alto de la Cobertoria para subir al Gamoniteiro y desde allí alcanzar la cumbre del Barriscal, desde donde descenderemos a Bermiego tras pasar junto a la Ermita de la Merced. La ruta que pretendemos hacer es:
Alto de la Cobertoria (1.140 m) – Collado del Fresno (1.221 m) – Collado del Medio (1.275 m) – Los Veneros (1.335 m) – Gamoniteiro (1.791 m) – La Bola (1.529 m) – Pico del Barriscal (1.719 m) –Collado Tamparón (1.483 m) – Anglero (1.550 m) – Xosmenin (1.500 m) – Ermita de la Merced (1.080 m) – Bermiego (760 m) – Las Agüeras (360 m)
La semana pasada tuvimos que dejar gente en tierra por falta de plazas. Si no quieres que esto te ocurra, reserva tu plaza lo antes posible. Espero vuestras llamadas.
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