El sábado hicimos una de esas rutas que muchas veces... como que no apetecen. Todo el camino es una pista y normalmente no nos gustan las pistas. Pero... creo que hay que hacerla para después opinar. Ya sé que no es como cuando pasas de Fuente Dé a Vega Urriellu; ni tan siquiera es comparable con la Senda del Cares. Pero tiene su punto a pesar de que en todo el trayecto te puedes encontrar con coches.
Si el tiempo acompaña, es otra forma de ver Picos. A nosotros no nos hizo muy buen tiempo, pero tampoco fue del todo malo. En la primera parte, aunque nublado, pudimos contemplar perfectamente la mole del Escamellao y luego Peña Castil y hasta la zona de la Collada Bonita, mientras que a la otra mano, se nos presentaba la muralla del Cuetu Tejao y Pico Boro dando continuidad al caos de cumbres de la zona de los Picos del Jierro, Lechugales y Cortés, con sus estiradas canales.
Al llegar a la ermita de la Santuca de Aliva, después de atravesar la hermosa vega de Campomayor, el tiempo se nos alteró y apenas nos permitió un vistazo a Peña Vieja y la imponente Canal del Vidrio, para desparramarse en lacerante orballu empujado por un fuerte viento que nos daba de cara. Así anduvimos hasta las Portillas del Boquejón, donde el viento remitió y al poco también lo hizo el agua, permitiéndonos contemplar desde lo alto, primero los Invernales de Igüedri y después Espinama y Pido en el fondo del valle.
Desde los Puertos de Pembes, dando vuelta al Castro de Cogollos se nos abre la Liébana salpicada de núcleos urbanos que manchan de colores rojizos el verde predominante de la vallada: Pembes, Cosgalla, Enterría, Llaves... y al fondo en nuestro camino aparece la roca de la Peña Oviedo. Como una piedra en el camino pero que tiene unas maravillosas vistas tanto sobre el valle de Liébana como sobre las torres del Macizo de Andara. Abajo ya vemos el torreón de Mogrovejo, pero aún nos falta vencer el final de la pista, todo en descenso, pero que como siempre se hace interminable. Pero todo se perdona al llegar al pueblo, uno de los más bonitos, si no el que más, del desfiladero de la Hermida.
Pero esto ya es agua pasada. Tenemos que mentalizarnos para la próxima ruta y esta no va a ser ni tan suave ni tan sencilla. Esperemos que el tiempo acompañe y podamos así culminar esta ruta por las orillas del Sameldón y el pueblo de Vallemoro, que el año pasado, por la niebla, no pudimos concluir. La ruta a seguir es la que a continuación trascribo:
Sellaño (220 m) – Puente Cureñu (250 m) – La Sota del Cándanu – Majada de Sameldón (300 m) – Cuesta la Morena – Vallemoru (720 m) – Molino de Vallemoru – Les Collaes (900 m) – Río Les Cuerries – Puente Cochera (330 m)
Ruta interesante para los ávidos de aventuras y espíritu fuerte ante las adversidades. Una ruta para no correr y poder descubrir el mejor paso que seguramente estará enterrado entre la maleza. Una ruta para sufridores que después recordaremos con cariño y nostalgia. En definitiva, una ruta más, que no todo van a ser mariconadas y picos que se suben para abajo. Saludos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario