miércoles, junio 24, 2015

BUENA RUTA POR LA FITINA Y LA FITONA



20 de junio de 2015

Magnífico Día de calor. En vez de comenzar la ascensión en el puerto de Vegarada nos decidimos por una ruta algo más corta pero mucho más directa: desde Canseco se abre un gran valle orientado al Norte y cerrado en su extremo superior por La Fitona.

Salimos pues, por la pista que parte de la antigua escuela del pueblo, cruzando el puente del río Canseco. Siempre en dirección Norte penetramos en el valle Cansequillo, valle de atractivas pozas, de escondidas escombreras de mina. La floración primaveral luce en mil colores. Estando cerca de la hora de marcha hacemos un alto para orientar la alternativa que va a escapar en directo por la izquierda al collado La Maera. Volvemos a agruparnos brevemente cerca de la cuadras de la Vegona. El estado de conservación de estas instalaciones empieza a ser poco aceptable.

La ruta tal como está trazada invita a coger altura en un amplio rodeo por todo el circo del valle llegando a pasar bajo la Marmolera. Nos parece mucha vuelta y preferimos la subida más directa. Algunos optamos por subir por en medio del arroyo de La Muezca, que salta haciendo cabriolas de roca en roca. Los más suben por su margen derecha (en el sentido de la ascensión). Confluimos en lo profundo del circo. Angel y tres más suben directamente a La Fitina.

Por fin en la línea de cumbres: estamos en terreno conocido. Vegarada y todas las torres que la rodean: Nogales, Jeje, Faro, la Marmolera, Tres Concejos…  Subimos el tramo que nos queda, y que se hace largo con el calor, hasta nuestro primer pico del día, Llastres. Allí dejamos tarjeta, hacemos fotos, tomamos un refrigerio. Seguimos al Portiellu Cicueta, chincheta intermedia entre dos gigantes, para casi sin perder nivel subir al gran objetivo del día La Fitona. Todo despejado, brisa fresca. No se puede pedir más. El grupo sigue unido. Hacemos nueva tarjeta para dejar constancia de nuestro paso, con orgullo montañero.

Es pronto. Se adivina en el fondo de valle el estrechamiento del Río Aller. Y hasta allí tenemos que ir.  Antes de iniciar el descenso pasamos por el alto Les Robequeres, empezando a girar hacia el oeste. Dos pastores originarios de Pajares nos orientan para que no salgamos por el canto norte del pico, muy cortado.  Así que tras un bordeo al suroeste caemos al collado la Marea, que es un sitio extraordinario.

Las sendas del monte van confluyendo todas hacia una moderada cascada de la que brota el río. Vamos bajando por las camperas hasta la magnífica cabaña que tiene dominancia sobre todo el valle. Paramos un rato a la sombra para beber algo. Hace calor, aquí ya no corre el viento. Peña nos teledirige por la emisora. A Manuel también le gustó la suya y no paran de rajar. Total que entre unos y otros y el dictadorzuelo track acabamos haciendo una pequeña chanada para bajar entre piornos y un surco de agua a buscar la pista que está por debajo nuestro. Para mi esfuerzo en vano, pues la pista de arriba, que viene directamente de la cabaña también desemboca en el puente sobre el río.

Menos mal que los piornos no están bravos todavía y la travesera por la ladera es breve. Encontramos la pista y a partir de aquí todo parece coser y cantar. Hay tramos de sombra al atravesar el bosque. Son bien refrescantes. Seguimos bajando y bajando. Habíamos cogido mucha altura por el otro lado de la cordillera. Así que la bajada se hace larga. Cerca de las segundas cabañas encontramos a José Manuel y a Emilio. Ya se empiezan a oír los típicos comentarios de “cuánto falta” y es que la pista se hace verdaderamente larga. Los miruéganos del camino alivian un poco la monotonía.

Por fin llegamos a Riualler. Pasamos el pueblo y el puente hasta el primer aparcamiento. Cambiarse junto al río resulta ser todo un premio.  Salimos para comer en Piñeres, como siempre muy agradecidos de lo bien que nos tratan en esa casa.

El último sábado de junio y ya metidos en el verano vamos a ir al COGOLLO DE CEBOLLEDO entrando por el lado de Cangas del Narcea y saliendo a Villar de Vildas. Puede ser una de las rutas más grandes del año. No conviene perdérsela.

INFORMACIÓN DE SERGURIDAD:
1-     En positivo: funcionamos muy bien con las emisoras. Comunicación constante para saber ubicar a cada grupo en todo momento.
2-     En positivo también. La ruta se siguió por el track. Llevábamos también mapas y brújula.
3-     Como aspecto negativo: hubo que esperar a JM que se iba por derroteros desconocidos.
4-     No estuvo claro quien era el responsable de la ruta de la mayoría del grupo hasta pasadas cuadras de la Vegona. Tendría que definirse este punto antes de salir.

FRESINES

martes, junio 16, 2015

SUBIMOS A LA PEÑA DEL VIENTO



13 de junio de 2015

Esta excursión salió bien. Ni problemas de orientación como en el Valdepino ni niebla como en La Patana. Desayunamos en Piñeres, subimos San Isidro casi sin enterarnos. A las 10 empezamos a caminar por la ruta Wamba. Hace frío por el viento cortante. A la base del pico una hora más o menos. Comienza la subida. Cada vez más dura. Las rachas de viento frío endurecen todavía más la ascensión. Luego lo de siempre: falsa cumbre, otra cumbre engañosa y por fin en el alto del cresterío, la de verdad. Dos horas en total. Hace bastante frío. Llegan los últimos, Lito incluído. Un aplauso a estos jóvenes mayores.

Prisa por marchar que tenemos una kilometrada por delante. Salimos por el sureste del pico, hacia el Collado Agujas para bajar por el valle de la Realcada, encajonado entre la Cuchillar de la peña El Viento y la Rapaína. Por aquí tiene que estar la cueva La Coroxa por la que nace el río Monasterio. Sería una bonita excursión para otra temporada. Todavía hay grandes neveros en la bajada. Poco a poco descendemos hasta el río.

Al llegar a Valdevezón encontramos a tres montañeros que suben por el estrecho valle que se forma entre la Peña El Viento y el Sellar y que llega a la majada de Mericueria. Ruta extraordinaria que ya realizó el grupo hace años. La majada de Valdevezón es un lugar extraordinario, se respira paz. Esperamos a los cuatro últimos. Angel y sus huestes, puro Equipo A, salen volando hacia el Collado Arenes con intención de atravésar la sierra de Pría, por el cordal para subir hasta el Canto del Oso. Luego tienen previsto el descenso por el Sedo Raneu a la majada Entreregueres para seguir el camino que desemboca en la pista que baja a Bezanes.

Los montañeros “normales”, grupo A2 CONSOLIDADO, de aguerrida y aquilatada experiencia seguimos casi en horizontal  a través del bosque. Llueve. En el valle es mucho mejor la temperatura. Dura unos veinte minutos y despeja. Casi se ve el sol. Llegamos a Brañagallones. Una agradable reunión en uno de los sitios más extraordinarios de toda Asturias. Precioso el monte, maravillosas cabañas, esplendoroso el bosque de Reres.

Empezamos a bajar por la larga pista que nos depositará en Bezanes. Pasamos junto a la Fuente Pando Quemado, y luego por el paso armado que facilita el paso al túnel del Crestón. Unos cien metros más abajo está el mejor balcón de todo el parque natural de Reres. Se ve a vista de pájaro la estrechísima Foz del Retoyu. Nos quedan 11 kilómetros de bajada. Hay que pasar por debajo de un semitúnel abierto que frena la caída de piedras. Hablamos mucho en el camino de vuelta: de la prohibición de subir coches, del malogrado negocio del hotel en Brañagallones, de la necesidad de convertirlo en un refugio para montañeros…

Un montón de revueltas más abajo y divisamos los tejados de Bezanes. Todavía hay que superar una pronunciada bajada. Por fin atravesamos la aldea hasta el aparcamiento. Son las cinco. La ruta nos ha llevado siete horas. Empezamos a descontar en el reloj el tiempo de espera de una hora para que aparezcan todos. Nos da tiempo a sentarnos en una terraza a disfrutar una bien ganada cerveza fresca. Son las fiestas del pueblo y el personal está animado en el prau de la fiesta. En el bar están comiéndose un superpote un grupo de veteranísimos ciclistas de Mieres, que subieron San Isidro, bajaron por la ruta Wamba y la de Brañagallones y que después de la comilona siguen en bici hasta Mieres. Si es que de verdad, nosotros no pasamos de aficionados.

Casi a las seis llegan Ángel y sus muchachos. Todavía falta Rosa Vila que viene con una rodilla hinchada. Figurará como la incidencia de hoy. Como es de rigor bajó todo el tiempo acompañada.

Por fin nos podemos ir a comer. Así volvemos a Casa Linares como corresponde cada vez que estamos por esta zona. Y es que allí nos tratan como de casa. Llega la hora y no nos queda más remedio que volver a Oviedo.  Se barruntan rumores de cambio en la dirección de la política municipal. Falta por confirmarlo todo. Esperaremos a llegar para ver. Una buena excursión hicimos hoy.

El día 20 vamos a ir por Vegarada a la Fitina y la Fitona, dos buenas torres alleranas, para terminar subiendo a La Collaona y bajar luego a Río Aller donde terminará esta preciosa excursión.

FRESINES

lunes, junio 01, 2015

EL VALDEPINO, MUCHA RUTA, MUCHA CONFUSIÓN



30 de mayo de 2015

Ya iba siendo tiempo de hacer una “xanada” y hoy tocó. Cierro los ojos y todavía me veo en medio de aquel bosque interminable, en aquel agotador sube y baja que nos dejó al límite de nuestras fuerzas.  Ocurrió así: El viaje dura dos horas y media hasta el buen aparcamiento de Soto de Sajambre. Sabiendo que la ruta es muy larga salimos con mucha fuerza por la Senda de Arcediano, el conocidísimo GR-201. En una hora nos plantamos en Los Collaínos dando vista a toda esa maravilla que se extiende al suroeste: El Jario, La Bermeja, Los Moledizos… Por el oeste el Niajo. Espectacular. Luce el sol, la pradera está mullida, la brisa es fresca. Vamos a hacer montaña.

Continuamos casi en seguida sin esperar a la alternativa que sube más despacio. Hacia la Portillera y la mayá Toneu. Bajamos la Collá Beza. El Sistema Toneyu es una enorme cueva, no muy profunda, pero que se extiende a lo largo de 19 Km. Bajamos a la majada, para volver a subir. Lo que nos podríamos haber ahorrado si hubiéramos mantenido el nivel por el Porro La Jastia.

Subimos por esa pequeña e inclinada vallada rodeando el Porro de Valdepino. El nombre de Porru está muy bien puesto Parece inaccesible hasta para Manuel y sus huestes atacantes. Por cierto, no sabemos por donde subieron, porque la gente normal dimos toda la vuelta al Porro buscando un buen acceso a la cima. No lo encontramos hasta pisar el Cantu, setenta metros más bajo. Por el camino hablamos de limitarnos a hacer esta cumbre y continuar para que nos de tiempo a completar la ruta con tranquilidad. “¡Qué dices!”, rebelión en la tropa que está como loca por subir.

Mirando al  lejano pico desde la collada norte alguien ven unas pequeñas manchas rojas, que resultan ser La Cabritilla y los Manueles subiendo por una grieta herbosa muy inclinada que desemboca en la cumbre. Subimos la larga y costosa cuesta para salvar el desnivel. Hay un montañero arriba, buen conocedor del terreno, y con el que hablamos para orientarnos en la bajada. Él se va hacia La Conia. Descansamos algo, poco. Los Manueles desaparecen de nuestra vista. Marcha solidaria la suya.

Bajamos por la derecha de la ladera norte a Gustalcuendi. Sin problemas. Y eso que el monte está formado por continuos vericuetos sin formar nunca valles claros. Ojala hubiéramos salido por allí a Sabugu y desde allí por el Arcediano a Amieva. Son las tres pasadas y nos espera un mundo que atravesar.

Bordeamos El Raso de Gustalcuendi siguiendo, fielmente el GPS que Peña nos entregó. Entramos al bosque. Está precioso. Por la izquierda se alza el Porru La Rebollada (1381). La indicación de Tomás es: siempre a la izquierda, siempre abajo. Leemos por 2ª vez la descripción, miramos los mapas de Cris. Vale abajo pues. Se adivinan entre grandes hayas unas majadas por la izquierda: deben ser las de Gustalviegu. Nueva bajada hasta el fondo del valle para encontrar el río. La riega Les Braniques corre alegre en lo profundo del valle. Discusión: nos estamos metiendo mucho a la izquierda. Por esta pista vamos a Baenu y luego habría que remontar a Amieva.

Vamos a seguir el track que viene por la riega. Bien, Tomás, hay que imponerse. Encontramos un jito solitario que nos da ánimos.  Nueva duda: ¿seguir por el fondo del valle? ¿remontar por la senda horizontal que atraviesa El monte La Atalaya?  Volvemos a leer la descripción. Hay que superar el hombro de El Carnero. Subimos ladera arriba: el camino que encuentra Luis se mete claramente en el monte, no sabemos si es el bueno. Él lo sigue.  Nos asomamos a un borde del monte. Enfrente una enorme tajadura con un terrible remonte que debe de corresponder al Collado Pando. El GPS de Joaquín indica en esa dirección. El de Peña marca por la izquierda. Desánimo en la tropa y planes para preparar la cena a base de galletas con fuego de campamento.

Bajamos por territorio casi salvaje. No creo que las COES españolas hagan estas remontadas amazónicas. Volvemos a subir por el otro lado con una fuerte pendiente. Atravesamos el monte por arriba para bajar junto a una cabaña abandonada y muy bien cercada. El camino hace muchos años que no ve una fesoria. Bajamos por unas revueltas embarradas. En la distancia se adivina Amieva. Nos llama Peña por teléfono: “¿Dónde estáis?”. Pues saliendo de este lío. Son las seis menos cuarto. Luego viendo el mapa observo que hicimos la peor de las opciones. Estábamos entre dos buenos caminos si no nos hubiéramos hecho un lío en aquella ladera.

Bajamos hasta una portilla. El camino está cerradísimo. Algunos salimos por el prado que está encima. Un toro está mugiendo y pateando el suelo. Ni nos mira. Respiramos. No encontramos la salida por la majada y como “xanos” saltamos valle para vacilar un poco por el lateral de la riega. Nueva llamada: “¿Os esperamos para comer? Son las seis y cuarto.”

Mejor no. Estamos muy cerca pero todavía no hemos salido. Cruzamos el río la Rociniega. La pista lleva rato esperándonos. En cosa de un cuarto de hora entramos en Amieva. Son las seis y media. El autocar tiene que hacer su salida a menos cuarto. Hay tiempo para cambiarse, beber rápido, rápido una cerveza y pillar al vuelo algún frisuelo de Fany. Estamos machacados.

Peña llama a Angel por teléfono y resulta que está viajando con su gente en el todo terreno que está detrás del autocar. Lo sentimos Gelu no hay tiempo ni para parar a saludar.

Fue una ruta de difícil orientación. La descripción del Civilu insuficiente. El GPS bien aunque contradictorio. Leer el terreno se convierte en lo más importante: aquí hay buenos expertos. Luis, Roberto, Tere, Gripi, Silvio, Joaquín, Cris, Eugenia, Nacho, Toni, Anna, Juancar, Tomás, Elena, nos metimos en una buena complicación. Pero fuimos capaces de salir de ella con algún arañazo que otro. Gracias Tomás, Luis y Silvio por vuestro buen saber hacer.

En la primera semana de junio vamos a La Patana. Esperamos hacer una ruta, simple, sencilla, fácil, de subir y volver a bajar, sin complicaciones. Cuando estoy escribiendo esto el Oviedo acaba de subir a Segunda División. Enhorabuena.

NOTA: En el mapa se ve en negro, el camio previsto para la subida y la bajada del Valdepino y en azul, el trayecto realizado.
 
FRESINES

martes, mayo 26, 2015

VIBRANTE JORNADA EN LA RUTA AL PICO LLERENES



23 de mayo de 2015

Teníamos planeado en el calendario el acudir al Alto Esla para hacer montaña por esta zona. Ya habíamos visitado el Yordas y las Peñas Pintas y hoy nos teníamos que acercar al corazón de la comarca de Cremenes para subir al segundo pico más alto de esta interesantísima zona. Así que volvemos a madrugar en dirección al puerto de Tarna. Lo subimos en tiempo record pero nos queda la inmensa extensión del pantano de Riaño (606 Km2). La vuelta lleva mucho tiempo porque el agua invade más de cinco valles principales y varios secundarios. Atravesamos un primer puente a la altura del Yordas y un segundo que lleva a la presa sobre el río Esla. Salimos a Las Salas. Ya estamos muy cerca.

Entramos al valle de Salamón, siguiendo al apacible río Dueñas que marca la dirección del angosto paso. Entramos en el GR-1 que por etapas discurre entre Ampurias (Gerona)  y Finisterre. A la entrada de Cigüera bajamos del autocar deseando estirar las piernas entumecidas después de tres horas y media de viaje. Empezamos nuestro circuito por el río Aviados en una zona cubierta por el soto de ribera y que va dando paso paulatinamente al hayedo de árboles delgados y muy juntos. El camino está bien marcado y  permite caminar a la sombra.  Una hora y media después llegamos a lo Alto del Puerto donde la alternativa va a cruzar, superados Los Escobalines, para bajar a Cigüera por el valle del Valelampo.

Los veinte que seguimos caminamos fuerte, monte arriba, muy desviados al suroeste, para encarar un collado. Los últimos recuestos se hacen duros. El calor aprieta algo. Las laderas están cubiertas de flores amarillas, el capilote o narciso de montaña. Pero ahí estamos con la gente lanzada a la conquista de las dos siguientes cumbres: La primera el pico Las Fuentes (1.777 m), hermosa cresta afilada. Si miramos al suroeste se ve clavado en el fondo de tres valles el pueblo de Reyero, adelantado de la gran masa de agua del otro gran pantano de León, el del Porma. En medio el Pico La Joya

Para pasar al Pico Llerenes hay que atravesar por la cara sur del pico por una especie de alto pasillo de caliza. Sin problemas. Es hermoso. Salimos al otro lado y todavía queda por ascender una pronunciada cuesta que recuerda mucho al roquedo de los Picos de Europa. No en vano llaman en León a todo esto El Parque Nacional de los Picos de Europa. Incluso hay que hacer varias breves trepadas. El grupo entero está en la cima. No hay buzón. Inventamos uno. Fotos hacia los Picos de Europa: el Occidental emergiendo, orgulloso, de la nube. En agosto subiremos por el Pamparroso.

Lia llega la última con gesto de dolor. Una gran contractura en la rodilla la obliga a tumbarse para recibir atención médica. Las manos de Beni hacen milagros. Las pastillas de Mabel también. Aunque la recuperación cuesta un buen rato que egoístamente aprovechamos para gozar de esta extraordinaria cumbre  que se abre a un montón de valles. En dirección de Lois, que no se ve, hay cuatro valles paralelos que caen todos al río Dueñas. Curiosa ordenación en este caos. Tenemos justo al lado las Peñas Pintas separadas a penas por una collada, la de Salamón. Al este la columna triangular del Espigüete y al oeste el gran triángulo del Susarón, dos manchas grises en este lío de roca y hierba. En el fondo del valle que surge directamente de la vertical donde estamos corre el río Anciles, en dirección a un pueblo que existió y que fue desalojado, vía militar, para llenar el pantano. (Atentos en el año 1987,  con Felipe González en el gobierno)

Valoramos que, de seguir la ruta prevista, el horario se nos va a disparar y vamos a llegar a Lois sin apenas tiempo para comer. Tendríamos que haberlo hecho arriba (apuntado para la próxima vez). Además la sufrida montañera, parece haberse recuperado pero no es cuestión de arriesgar más con una larguísima caminata de continuos subes y bajas.

Así que la decisión más oportuna es variar el itinerario buscando una bajada al valle de Salamón. Las caídas verticales de la cima hacia el oeste desaconsejan una bajada inmediata por lo que retrocedemos algo en la collada hasta encontrar una buena cuestona con inicio en una canaliza de roca que poco a poco nos acerca al fondo del valle. En la caseta refugio está esperando el grueso de la gente. El camino muy bien trazado ya no tiene pérdida alguna. Seguimos hasta La Fuente de Los Pastores. Llamamos al autocar para que nos recoja en Salamón. Dejaremos Lois para otra ocasión, porque la visita a este pueblo tiene gran interés.

Cuando llegamos a Salamón son las cuatro de la tarde. Una buena fuente nos refresca y alivia la sed. El autocar llega, nos cambiamos y a buscar un sitio donde comer. Alguien apunta Burón y acierta porque en el mesón Gure-Txoko estamos muy a gusto. Curiosa la presencia vasca en esta parte del León montañés.

Volvemos a casa muy felices por la ruta realizada, grandes vistas al horizonte. Esta zona de León es una maravilla. Pusimos falta a Fany pero es que nunca la felicidad es completa.

La última salida de agosto es la ascensión al Valdepino (1745 m). El trazado sigue en parte la senda del Arcediano desde Soto de Sajambre hasta Amieva. Nuestro amigo Miguel andará por Cangas corriendo la media maratón cuando pasemos por allí de vuelta.

FRESINES

NOTA: Cuando  cuelgo este escrito de FRESINES, me llega la triste noticia del fallecimiento del padre de Fifi y de Lia. Nuestro afecto para ellas y para su madre Rosa, su hermano Miguel y para toda la familia. Sabeis que en tos tristes momentos, la familia de LAS XANAS está con vosotros. Un fuerte abrazo.