A pesar de los malos augurios que los inefables hombres del tiempo daban para este sábado pasado y sobre manera en la Cordillera, los intrépidos andarines del Grupo de Montaña LAS XANAS, lograron poner a 23 de los componentes de la expedición en la cumbre de la grandiosa Peña Ten, venciendo el mal fario que pesaba sobre ellos cuando se arrimaban a las inmediaciones de Ponga.
El tiempo nos respetó y la tormenta hizo su aparición cuando nos encontrábamos en el autocar, ya de vuelta. Iniciamos la marcha con una cerrada niebla en las inmediaciones de La Uña. El camino hasta Valcosin lo hicimos sin apenas visibilidad, pero ya en la majada el cielo comenzó a abrirse y pudimos ver las dos grandes moles: Peña Pileñes y Peña Ten.
Cruzamos el arroyo de las Corvas y alcanzamos un sendero que nos situó a los pies de Ten, en una zona de praderas en la que hay dos cabañas. A la altura de la segunda cabaña cruzamos en diagonal a la izquierda los verdes campos, accediendo a un hombro ya a los pies de la roca. Aquí emprendimos la ascensión por una terraza que también en diagonal pero a la derecha (este), nos fue aupando hasta una primera campera en la que accedimos a un sendero que sube de oeste a este y que ya no abandonaremos hasta la cumbre. Aparecen los primeros jitos y el sendero nos lleva a un nuevo collado dando vista a la agreste cara este de Ten, con sus canchales de piedra. Ante nosotros, norte, se muestra la dura pendiente que aún nos resta por recorrer. La cresta de Ten es pindia pero los jitos y el sendero nos suben en zigzag. Después de tres horas y media de dejar el autocar, alcanzamos la cumbre de Peña Ten, coronada por un vértice geodésico. Senén se encontraba a mi lado cuando coronamos. Cansado como todos, pero feliz de la ascensión realizada.
Peña Santa nos hace un guiño y se queda medio difuminada por la neblina que hay a todo alrededor. Tiatordos, Maciedome y el Cordal de Ponga tienen algún reflejo de sol, pero durará poco. EL cielo comienza a cubrirse y nos ponemos en lo peor. Reponemos fuerzas, cubrimos la tarjeta y hacemos la foto, para iniciar rápidamente el descenso. La idea primera era la de continuar la cresta hacia el norte. Pero entre que el tiempo no parecía el mejor y que la cresta en algunos momentos podía ser un poco estrecha para alguno de los miembros de la expedición, optamos por iniciar el descenso por el canchal de piedra suelta de la cara este de la peña. Y Así lo hicimos; nos deslizamos alegremente por las piedras sueltas hasta ganar la base de Ten. ¡Están locos estos de la Xanas!
Pero alcanzamos nuestro objetivo que no era otro que acceder al Camino de Arcenorio, para lo que solamente fue seguir por las verdes y hoy preciosas praderas, cuesta abajo hasta dar con la pista que nos fue bajando hasta el pueblo de La Uña, donde dimos por concluida la ruta de hoy.
¡Hasta nos dio tiempo a cambiarnos antes de que empezase a llover! Luego veríamos por Soto y en las cercanías de Pendones, las cunetas llenas de granizos del tamaño de las avellanas.
Para la próxima semana tenemos una ruta por Picos. Es la segunda vez que la incluimos en el calendario, ya que el mal tiempo impidió que la pudiésemos hacer el año pasado. La ruta es:
Jito de Escarandi (1.322 m) – Casetón de Andara (1.725 m) – Pico del Sagrado Corazón (2,214 m) – Canal de San Carlos – Majada de Trulledes (1.451 m) – Argüebanes (473 m)
Ya estoy a la espera de vuestras llamadas. Os diré que tenemos pedido el autocar de 27 plazas y que una vez cubiertas, no habrá sitio para nadie más. No dejéis para mañana lo que podáis hacer hoy, so pena de quedaros en tierra.
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