lunes, mayo 21, 2007

LUCHANDO CONTRA LA ADVERSIDAD

¡Lo conseguimos!. Fue mayor nuestro empeño que las trabas que la climatología nos puso. Al igual que el año pasado, la niebla nos esperaba al inicio de las Foces del Burdiu. Ya salimos de Inguanzo acompañados de un pertinaz orvallo que no se separó de nosotros en todo el día. A punto estuvimos de cambiar la ruta pero al final nos decidimos a intentarla una vez más, sin mucha convicción y con la idea de hacer la foz de ida y vuelta.

Cuando llegamos al inicio de la foz, la niebla estaba más espesa que el año pasado y por momentos no llegábamos a ver el fondo de la garganta. El camino estaba “técnico” debido a la humedad y había que poner los cinco sentidos para no resbalar. Alcanzamos el collado que forma la vega de Sal de la Piedra por encima de la Fuente del Hombre Muertu y la niebla parecía aún más espesa. Aquí, además de recuperar las fuerzas empleadas en la dura subida, nos reunimos para dilucidad el rumbo que habríamos de tomar. Algunas voces, las menos optaban por retornar por el mismo camino por el que habíamos venido mientras que la mayoría parecía reacia al abandono. Al final se decidió intentar la búsqueda del camino que nos llevase a Arenas, ya que lo que sí que estaba decidido era no subir al Pico Coronas que considerábamos innecesario dadas las circunstancias.

Más o menos orientados y posicionados, comenzamos a caminar en ascenso, siguiendo un marcado sendero del ganado que teníamos a nuestra izquierda, este, y que considerábamos traería a las vacas posiblemente de la misma zona a la que nosotros queríamos llegar. La subida era dura y el inicio ya lo conocíamos, pues el año pasado habíamos estado allí. Estábamos subiendo por el Recuesto la Espina, por la ladera sur del Pico Coronas y dejando a la derecha los Jobos de Adabosos. Sabíamos que más arriba tenía que haber un collado y nos proponíamos alcanzarlo. Luego ya veríamos que se podía hacer. Y así fue. Unas vacas nos esperaban en lo alto del Collado La Maneda, 1100 metros, muy cerca de la cumbre del Coronas. Aquí descubrimos dos senderos bien marcados y en direcciones opuestas. Por nuestra derecha, sur, un camino se dirigía a las cabañas de Dubriello, por detrás de la Peña la Quima, mientras que el otro o la continuación del primero, se dirigía con rumbo norte a la izquierda de donde nos encontrábamos.

Ya más tranquilos, hicimos un pequeño descanso y en ello estábamos, cuando escuchamos unas voces que venían de la zona de la Peña la Quima. La niebla nos hacia ver sombras que se movían pero no legaba nadie. Al cabo de un rato, girando por la arista de la peña, aparecieron un matrimonio de pastores y sus dos jóvenes hijos. Con ellos se acabaron todas nuestras dudas. Efectivamente, nos encontrábamos en el buen camino y aunque ya no hacía falta, ellos nos sirvieron muy amablemente de guías, ya que iban para Inguanzo y tenían que hacer el mismo camino que nosotros.

Pasamos junto a una cabaña medio derruida a los pies del Pico Cananda y alcanzamos el collado que daba paso a la Vega Sal de la Piedra por el lado opuesto a donde nosotros habíamos llegado de las foces. El camino siempre bien marcado, comenzó un más marcado descenso con dirección norte, acercándose a una zona de peñascales y allí encontramos el Portillo Busnuevu que da paso a un nuevo sedo en el que un cierre de red metálica nos separa del abismo que se forma con las caidas de la Sierra Dobros hacia el Valle el Texu. El camino armado que sirvió de acceso a la mina allí existente, se retuerce en cerradas curvas en un prodigioso y cómo descenso.

Alcanzamos la pista y aquí nos despedimos de nuestros amables acompañantes y guías, no sin antes conversar con ellos sobre nuestros próximos planes por aquella zona ya que para el próximo mes tenemos la ruta entre Camarmeña e Inguanzo, con ascensión al Cuetón. Quedamos emplazados para vernos en esa zona, ya que los sábados nuestro amigo el pastor, los pasa cuidando el ganado. Tras despedirnos de ellos, continuamos el descenso por la amplia pista que en continuas revueltas acaba por acercarnos al Collado Humones desde donde enseguida damos vista a los tejados de Arenas de Cabrales, donde dimos punto y final a esta ruta que esperamos volver a repetir pero con buen tiempo, pues las vistas que tiene deben ser fabulosas.

Bueno, hoy me he extendido mucho aunque creo que merece la pena ya que la ruta lo vale. Pero esto no termina en las Foces del Burdiu y ya estamos preparados para ascender al pico Collau Zorro por las tierras de Ponga. La ruta para el próximo sábado es:

El Cabañón (915 m) – Les Bedules (1.083 m) – Biforcu (1.180 m) – Caldes (1.190 m) – Collada Caldes (1.397 m) – Collado Pumerin (1.515 m) – Collado Les Cabres (1.730 m) – Pico Zorru (1.841 m) – Collado Piesco – Las Fuentes (1.500 m) – La Bustariega – Sobrefoz (330 m)

Ya esta abierta la inscripción para esta ruta y os aviso que el autocar es de 21 plazas y ya tengo comprometidas 14. El que se descuide no sale en la foto.

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